Compromisos hacia el futuro de la educación popular


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En el cuarto y último día del XLVI Congreso Internacional de Fe y Alegría “Educación, Ciudadanía, Cultura de Paz y Jóvenes”, desarrollado en Lima, Perú, del 20 al 23 de octubre, el objetivo fue retomar los temas trabajados el primer y segundo día. A raíz de ello, directores, docentes y estudiantes revisaron acuerdos y plantearon compromisos hacia el futuro de la educación popular.

En una dinámica metodológica, algunos de los participantes representaron cómo había sido la experiencia de trabajo al tratar los temas de ciudadanía, educación y cultura de paz.

Los docentes enfatizaron que la educación popular amerita esforzarse en pos de crear un diálogo respetuoso con los estudiantes. Asimismo, los jóvenes platearon trabajar de la mano de docentes y directivos los temas de cultura de paz y ciudadanía. Finalmente, los directores destacaron que el encuentro sirvió: para renovar y sentirse refrescados de la esperanza joven, así como para mejorar las prácticas educativas con los docentes y que Fe y Alegría sea un modelo más participativo.

La jornada fue un momento de síntesis, en base a las  ideas trabajadas durante todo el Congreso. Así, se generaron preguntas para la reflexión. ¿Soy violento o tengo actos de violencia? ¿Cómo la formación que he recibido influye en mi comportamiento frente a la violencia? ¿Qué hago para desnaturalizar la violencia?, fueron las más destacadas. Aparte de plantear cuestiones, se propusieron acciones, tales como: Dar herramientas para la toma de decisiones, escucha activa y nuevas prácticas participativas. También, desde la educación popular, comprender al otro, reconocer espacios de paz y trabajar una ética ciudadana.

A raíz de ello, se trazaron algunos puntos desde lo vivido en este Congreso para la Federación Internacional y  la Compañía de Jesús. La propuesta eje fue el trabajo en temas de violencia y reconocimiento de ciudadanía, a través de un grupo encargado de canalizar estos temas y que se vincule con una red de jóvenes de Fe y Alegría. La creación de un observatorio, que reporte y sensibilice las implicancias de la violencia, fue otra de las propuestas. Asimismo, se planteó la posibilidad de aprovechar la red Fe y Alegría para trabajar en apoyo mutuo.

Todas estas ideas se resumen en que Fe y Alegría sea portavoz y ayude a asumir una voz a los acallados con el fin de transformar la violencia en cultura de paz

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